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3 de junio de 2020

Aprovechar la coyuntura del Covid-19 para impulsar la transformación del agro

German Masís Morales
El pasado 1ro de junio del 2020, el Presidente de la República y el Ministro de Agricultura y Ganadería realizaron la apertura de la primera rueda virtual de negocios que se realiza por medio de la plataforma La Finca Agropecuaria, herramienta impulsada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), donde más de 2.000 productores y 50 compradores han de acercado la oferta de bienes de origen agrícola, pecuario, pesquero y acuícola, a la demanda de las agroindustrias nacionales.

“Esta es la forma cómo la institucionalidad responde para apoyar a los productores en el escenario que nos impone la pandemia por COVID-19. Estas oportunidades son muy valiosas, porque no se trata solo de vender hoy, sino de alcanzar alianzas que nos permitan una relación fortalecida y un mejor conocimiento entre la producción agrícola primaria y la agroindustria para negocios futuros”, declaró el Ministro.

En tanto, el Presidente reafirmó el compromiso de su gobierno de apoyar a los productores al máximo, para lo cual “estamos trabajando duro en mejores condiciones de créditos, acceso a la tecnología y al valor agregado para llegar a mejores mercados” (ElPaísCr,1-6-2020).

Ante estas manifestaciones de las autoridades del Gobierno actual, nos preguntamos si estas acciones introducen cambios importantes en la producción y en el comercio agropecuario y si se está aprovechando la coyuntura de la pandemia del covid-19 para impulsar una transformación de la actividad agrícola y agroindustrial, de los sistemas de producción o de la participación de los distintos sectores involucrados en dicha actividad, pero la respuesta es que no.


La política sectorial agrícola sigue enfatizando en el crecimiento de la producción, en el mejoramiento de la productividad, en el aumento de la agroexportación y en la adopción de nuevas tecnologías. El monocultivo de exportación en manos de grandes empresas por su aporte a la generación de divisas, sigue siendo el eje del modelo agropecuario nacional.

28 de mayo de 2020

Una aproximación al agroturismo como alternativa de diversificación y valorización de los recursos de la finca

German Masís-Altersial-

El agroturismo es una modalidad del turismo en espacio rural, dirigida a la atención de visitantes interesados en la actividad agrícola y en la vida rural y que en la actualidad es reconocida como una opción del turismo a nivel nacional e internacional(Las giras turísticas a las fincas de café y de cacao entre las 14 razones para visitar Costa Rica (CR Hoy,8-7-2016).

Ha sido caracterizada como una alternativa de diversificación económica y de valoración de los recursos de las fincas, manejada por las propias unidades familiares, complementaria en la generación de ingresos y dirigida a compartir su forma de producción, su forma de vida y su cultura campesina.
Esta actividad está estrechamente ligada a la transformación de la economía rural y al desarrollo territorial rural que articula de manera estratégica, el desarrollo de una economía y de una competitividad territorial, el uso y manejo sostenible de los recursos naturales, la producción alimentaria, la gestión de servicios y la creación de capacidades para superar la pobreza rural.


El agroturismo es una actividad que muestra con claridad la multidimensionalidad del desarrollo con enfoque territorial, ya que tiene un papel en la dimensión económica, al generar empleo, ingresos y servicios, en la dimensión social, en la recreación y revalorización de prácticas culturales y en la dimensión ambiental, ligada a la gestión de recursos naturales, el manejo de los ecosistemas y en la preservación de la biodiversidad.

Algunos estudios sobre el tema, han señalado que contribuye a la revalorización del concepto de territorio y de su importancia como eje de las iniciativas de desarrollo rural, que articula y armoniza las actividades agrícolas, con la agroindustria, los servicios, el manejo de lo ambiental, lo histórico y cultural (Riveros y Blanco,2003, p13).
El desarrollo del agroturismo ofrece una alternativa a la modernización del medio rural, mediante el desarrollo local de la agroindustria y los servicios, la generación de opciones de empleo, la dinamización de la inversión, la promoción de iniciativas microempresariales, importantes como una vía de salida a la pobreza de las familias rurales.

El turismo rural existe en forma organizada desde los años 50 en Europa y Norteamérica a raíz de la demanda espontánea por alojamiento y comidas por parte de visitantes en sus paseos campestres.  Actualmente se afirma que el 25% de la población de la Unión Europea pasa sus vacaciones en el medio rural y se estima que este segmento ha crecido a una tasa del 10% anual, ya que cada vez más habitantes de las grandes urbes deciden descansar de la estresante vida moderna, compartiendo las labores cotidianas, tradicionales y estilos de vida de las familias campesinas en las poblaciones rurales.

En América Latina, existe un importante desarrollo del turismo rural en países como Chile, Argentina, Paraguay, Brasil y Colombia.  En el caso de Argentina, existen múltiples experiencias en la modalidad de agroturismo, desarrollas en estancias y ferias agrícolas y ganaderas realizadas con el apoyo del INTA, en Chile las iniciativas del Instituto de Desarrollo Agropecuario(INDAP) en el programa nacional de Turismo Rural, apoya a pequeños productores agrícolas en el desarrollo de negocios de turismo rural y en Colombia las organizaciones cafetaleras en el Eje Cafetero de Colombia, han convertido las haciendas de café en sitios de agroturismo.(Hernández et al, 2008,p.35).

14 de mayo de 2020

Valorización turística de productos agroalimentarios con identidad territorial

El documento plantea una ruta metodológica para la valorización turística de productos agroalimentarios con identidad territorial (PIT), en específico, aquellos pertenecientes al patrimonio agropecuario, agroindustrial, gastronómico o artesanal. Tal como indica la publicación, la identidad es aquello que nos diferencia de otros, tanto en el ámbito individual como colectivo. Ello supone la conciencia de pertenencia a un grupo determinado y una simbología propia que reclama ser reconocida, protegida y promovida. Aplicada a los productos y servicios, la idea de identidad territorial hace referencia a elementos de diferenciación y calidad que les facilita el ingreso a mercados cada vez más exigentes. De esa manera los PIT son entendidos como aquellos que tienen una tradición y una reputación relacionada con la biodiversidad, cultura, historia y/o saber hacer de los territorios rurales, que les permite competir desde sus ventajas únicas o comparativas, en el mercado de productos y servicios.

La metodología hace énfasis en el diseño de productos de agroturismo y turismo gastronómico y para ello se construyó una definición propia de agroturismo, en procura de especificar las características propias de esta modalidad turística. Así el agroturismo es entendido como “la modalidad de turismo en espacios rurales que, además de los atractivos propios del territorio (paisaje, cultura, arquitectura, arqueología...), pone en valor otros recursos presentes en el mismo y su cultura rural (gastronomía, producción artesanal, especies agrícolas, productos agroindustriales y actividades conexas), convirtiéndolos en una motivación adicional de viaje y permanencia de turistas que se movilizan con múltiples propósitos (educativos, comerciales, culturales, recreativos, religiosos, etc.), dinamizando servicios complementarios como el transporte, las comunicaciones, el hospedaje, la alimentación y el comercio, entre otros”.

Una vez identificados y priorizados los PIT del territorio en estudio, se prosigue con el análisis del potencial turístico, el diseño de las estrategias y de productos turísticos y se culmina con la construcción de un plan para su la operación y gestión de los productos turísticos.

El documento está disponible para su consulta aquí.


11 de mayo de 2020

Fortalecer la producción de granos básicos, una decisión acertada frente a la pandemia

German Masís Morales
El Ministro de Agricultura y Ganadería ha anunciado una inversión de 2.800 millones de colones para apoyar al sector de granos básicos en el fomento de la producción y en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria. Esta iniciativa impulsada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería en conjunto con el Consejo Nacional de Producción permitirá incrementar el área de producción en 3.400 has y la producción nacional de frijol en 1.900 TM adicionales a partir de la próxima cosecha 2020-21.

El plan incluye tres proyectos, el primero de los cuales consta de la inversión de 1.200 millones provenientes de la Comisión Nacional de Emergencias, para la compra y distribución de semilla certificada de arroz y frijoles entre más de 3.000 productores de las regiones Chorotega, Huetar Norte y Brunca.

Según el Presidente Ejecutivo del CNP la semilla se entregará a los productores con menos de 4 Has de tierra, que representan el 60% de la fuerza productiva nacional. Por su parte en el segundo proyecto, el Instituto de Desarrollo Rural inyectará 800 millones adicionales para aumentar la compra de frijol nacional por medio del programa de Abastecimiento Institucional (PAI).

El tercer proyecto con aporte de 250 millones del FODESAF, que serán invertidos en la compra de dos cámaras de refrigeración, una en la zona norte y otra en la zona sur del país, para el almacenamiento de granos en condiciones adecuadas, que permitirá conservar cerca de 30 mil quintales de grano en espacios de almacenamiento climatizados con los que se garantice la calidad del producto.

28 de abril de 2020

Efectos de la pandemia sobre la producción agrícola para el mercado interno

German Masís
El Ministerio de Agricultura y Ganadería estimó recientemente que la pandemia ha afectado la producción agrícola destinada al consumo interno en un monto cercano a ¢1.322 millones, luego de consultas hechas a los productores por los funcionarios de las oficinas regionales. Ubicando la afectación por cultivo, señala que el mango, ha tenido una pérdida estimada de ¢350 millones, le siguen el plátano con ¢269,5 millones; la zanahoria con ¢250 millones; la leche con ¢156,8 millones; la cebolla y el ajo con ¢76 millones; y el queso con ¢ 63 millones.

También se encontraron pérdidas importantes en fresas, frutas, guayaba y otras hortalizas, además en empresas que producen para el Programa de Abastecimiento Institucional (PAI), que en el sector de cárnicos reportan ¢194 millones y en el de pollo y huevo, por ¢121 millones, para un total de ¢315 millones. (LN, Economía,17-4-20)

Esta afectación se debe principalmente a variaciones en la demanda y a cambios en las cadenas de distribución debido a las medidas de restricción que impone la pandemia, dijo el Ministro de Agricultura (CRHoy,17-4-20). No obstante, frente a la valoración de las pérdidas en actividades dirigidas al mercado interno, la principal preocupación debe ser profundizar en los efectos en los sistemas de producción de la agricultura familiar y en las alternativas que los pequeños productores y microempresarios están desarrollando para reestablecer la producción y el comercio agroalimentario.

17 de abril de 2020

Valorización de lo local

Uno de los efectos no esperados de la globalización es el interés que se ha despertado por la valorización de culturas, hábitos y creencias asociados con territorios específicos.

Buena parte de los consumidores comienza a sentir malestar hacia corrientes que parecen homogeneizar la cultura alimentaria y uniformizar la dieta y los hábitos alimenticios, con patrones alejados de sus tradiciones. En respuesta, se ha producido un movimiento de rescate de las comidas locales, lo que representa una nueva oportunidad para las agroindustrias rurales. El movimiento que más caracteriza esta corriente es el “Slow Food”, que se inició en Italia hace unos 20 años y que hoy tiene cientos de miles de seguidores organizados en grupos nacionales en más de 70 países.

Dos factores coadyuvan a potenciar esta oportunidad; por un lado, la articulación con el turismo rural, por medio principalmente del desarrollo y promoción de “rutas gastronómicas”, asociadas directamente con productos típicos de un territorio. Por otro lado, la aplicación de la normativa internacional para la protección de productos con identidad territorial, mediante sellos de identidad geográfica o de denominación de origen.

17 de enero de 2020

De la ciudad al campo

Hace unos días leí una noticia sobre un proyecto en Azerbaiyán denominado “De la ciudad al campo", que tiene como objetivo el crear canales alternativos de venta de productos agrícolas producidos por pequeñas y medianas explotaciones y mejorar el bienestar social de la población del campo. No es una idea nueva, la misma dinámica se está dando en varios países, aunque no necesariamente a través de proyectos, si no por iniciativa de los propietarios de las fincas o de tour-operadores. La propuesta es básicamente llevar a los habitantes de las ciudades a conocer y disfrutar de los atractivos que ofrecen las zonas rurales. Y es que para muchos urbanitas ir al campo parece una ilusión romántica donde se puede encontrar paz, tranquilidad y contacto con espacios naturales más amplios y menos contaminados que les permitan un escape, aunque sea breve, de la rutina que puede significar la vida urbana.

7 de enero de 2020

IX Congreso Internacional de la Red SYAL - 1er anuncio

The European Research Group SYAL, and the University of Trás-os-Montes e Alto Douro (UTAD) invite you to propose papers for the 9th world conference on localized agri-food systems (SYAL). The conference will be organized by the Centre for Transdisciplinary Development Studies (CETRAD) of the University of Trás-os-Montes and alto Douro and held in Vila Real, Portugal on the 16th, 17th, 18th of November the 2020.

The news challenges faced by the global food production system, with the need to protect the environment and promote sustainable development, are an opportunity for alternative and localized agri-food systems. The potential contribution of localized agri-food systems to rural development by by activating local resources, promoting economic development, social cohesion and counter-acting the demographic impact of agricultural modernization, has also increased their political relevance. Research has addressed various aspects of the relationship between SYAL and food quality such as geographical indications, as well as territorial, organizational and cultural issues, but there are still many unanswered questions and theoretical gaps to fill. We welcome all topics related to localized agri-food systems, including production approaches, consumers behavior, food heritage strategies, alternative and sustainable food systems, food innovation, the role of institutions and local organizations, markets, gastronomy, health and nutrition challenges, and the relationship with territorial development.

To more information see the document attached and the webpage available in:  http://www.arepoquality.eu/en/event/2425